200 breves

Karl Krispin

$40.000

Disponibilidad: 15 disponibles

200 breves constituye un conjunto de minicuentos de Karl Krispin, caracterizados por el hecho de que cada uno de ellos, tiene exactamente 100 palabras, contando las del título. Se ubican dentro de la tradición y la búsqueda de hacer de la literatura, un arte. A decir de Carsten Todtmann, director de la editorial Oscar Todtmann Editores: “Karl Krispin hace relucir su gran maestría en el dominio de la escritura, lo cual ya ha comprobado en sus obras anteriores que han tenido gran acogida por parte de los lectores. En estos cuentos nos hace sonreír, nos sorprende, nos pone pensativos, pero en todos refleja verdaderas joyas sobre el escenario y los personajes de nuestra querida Venezuela.”La particularidad de este volumen es la original edición de los textos, muchos enmarcados en una silueta que refiere al contenido del mismo, así como las fotos correspondientes al número de página de cada cuento de calles, casas, edificios, gráficas y objetos, tomadas por Carsten Todtmann y Luna Benítez que hacen de este libro no sólo atractivo en contenido sino en prestancia gráfica.Karl Krispin reflexiona sobre la brevedad y señala que: “Gracián tiene aquella frase citada muchas veces que de lo bueno, si breve mejor. Tampoco podemos matricularnos en el reduccionismo. El minicuento tiene algo que lo caracteriza maravillosamente bien: la narración llega hasta un punto y existe en el hecho de su lectura una suerte de completación (palabra horrorosa por cierto) de parte de quien lo lee, que también será arbitraria según cada quien. El escritor deja unas pistas para que tal vez alguien complete un mapa o una geografía de los hechos sugeridos. El minicuento siempre juega a descompletar las piezas lo cual no significa necesariamente que sea más o que sea mejor. Los juegos siempre son así: en definitiva el autor establece unas premisas y hasta las anuncia para que haya unos participantes llamados lectores.”Armando Coll expresa en el texto de contraportada: “Los breves de Krispin tributan trasparentemente de todo cuanto su autor ha leído y vivido. El lector es libre de hacerse de sus propias referencias y comparaciones: las milenarias paradojas de Chuang Tzu; ciertos textos de otro maestro de la concisión, ese desenfadado renacentista Michel de Montaigne, considerado el padre del ensayo; y sin ir muy lejos, o tal vez demasiado, si de parentescos y fronteras entre géneros se trata, Ítalo Calvino, apuntó alguna vez sobre Jorge Luis Borges un detalle: el genio argentino que ansiaba, como su personaje Pierre Menard, escribir un libro que ya había sido escrito, un buen día y como sin quererlo empezó a escribir un ensayo y se encontró ante una de sus luminosas ficciones. Los doscientos relatos breves de Krispin armonizan dentro de esa caja de resonancia infinita de los autores que lo preceden y lo rodean en su íntima biblioteca, sin incurrir en la disonancia vana ni la sorpresa fácil. Vayan estos relatos que no por tener pocas líneas cual telegrama son expeditos. La tradición atribuye a Blaise Pascal la salvedad que hiciera ante el destinatario de una misiva: “He redactado esta carta más extensa de lo usual porque carezco de tiempo para escribirla más breve”. Cabe decir que en cada entrada, como si de un diario se tratara, las cortas narraciones invocan no solo diversidad temática –algo de autobiografía y un país heteróclito palpitan entrelíneas– sino una múltiple, aunque huida y administrada erudición, entre la que se cuela el descreimiento, el meditado sarcasmo y cierto humor penumbroso. Los breves de Krispin tributan trasparentemente de todo cuanto su autor ha leído y vivido. Se antojan gemas narrativas, pulidas hasta alcanzar la geometría exacta.”

Peso 0,18 kg
ISBN

978-980-407-0174

Nº páginas

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